No, internet no es un buffet libre de imágenes… (I) | Artrivity

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No, internet no es un buffet libre de imágenes… (I)

Y aún sería una buena comparación, porqué en un buffet libre, al final, pasas por caja. Pero cada vez más se está extendiendo la idea de que en internet está todo, y además gratis. Y si lo que estás buscando son imágenes para ilustrar algún trabajo, entonces la mítica frase “aquí ponme cualquier foto de internet, escribe “boda” en el Google y lo que te salga lo pones” toma un nuevo significado.
Y aquí empezaríamos a hablar de la dura tarea que tenemos que hacer a veces los diseñadores con algunos clientes menos experimentados, a la hora de hacer entender que las fotografías tienen derechos de imagen. Incluso las de internet. Sí, sí, las que te puedes descargar pulsando el botón derecho del mouse “guardar imagen como…”, también. La que se acaba de guardar en tu escritorio y crees que puedes usar para lo que quieras… Una cosa es el uso privado que, como usuario, le quieras dar; ponértela de fondo de pantalla del ordenador o usarla para el trabajo escolar de tu hijo, y otra cosa muy distinta es usar esta fotografía con fines comerciales.

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Internet es muy grande, dirán algunos… y el autor de la fotografía no se enterará de que yo se la he cogido para ponerla en un catálogo o en mi web. Pues señoras y señores, el omnipresente Google ya hace tiempo que presentó una nueva modalidad de búsqueda basada en las imágenes. Tú “arrastras” la imagen dentro del buscador y Google te hace la búsqueda de las imágenes similares que pueda haber en la red. La verdad, es una herramienta muy útil para aquellas personas que cuelgan imágenes en la red, y poder descubrir nuevos usos que terceras personas hayan decidido darle a su trabajo.
No hace mucho, un compañero de Artrivity descubrió, gracias a Google, que un Festival Enológico de Ucrania (!) había utilizado una de sus imágenes de Flickr para crear la imagen corporativa del evento. No solamente la modificó para adaptarla a sus necesidades, además, creó aplicaciones comerciales. Cosa que quedaba expresamente vetada en la licencia de la imagen. Además, el nombre del autor de la fotografía ni siquiera aparecía en los créditos… Al ponerse en contacto con los organizadores, éstos enseguida pidieron disculpas exponiendo que habían contratado a un estudio de diseño y que no tenían conocimiento de que las fuentes que habían utilizado fueran “robadas”. Afortunadamente (o qué remedio) se mostraron muy interesados en solucionar lo más rápido posible el malentendido y acabaron acordando con el autor un pago por la imagen y invitándole a asistir al Festival con todos los costes a cargo de los organizadores. No hay mal que por bien no venga.

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